L’ENFANT ET LES SORTILÈGES de MAURICE RAVEL. Taller de ópera del CSMV

Por Irina Soriano

 Los pasados días 5 y 7 de diciembre tuvo lugar la interpretación de la ópera L’Enfant et les sortilèges de Maurice Ravel, por parte de la orquesta y los miembros del taller de ópera del CSMV.

Primeramente, cabe destacar que es la segunda ópera escrita por Ravel, con el uso del libreto de la escritora francesa Sidonie-Gabrielle Colette y que se trata de una ópera un tanto diferente al resto de óperas que conocemos, tanto en estructura como en duración, pues L’Enfant et les sortilèges se caracteriza por una duración de menos de 1 hora, aproximadamente, y por dividirse únicamente en 2 partes. Escrita entre 1917 y 1925, se estrenó en Montecarlo.

Con respecto al argumento, se trata de la historia de un niño al cual su madre ha reprendido por no hacer sus deberes. Después de ser regañado por esta, el niño sube a su habitación y con un ataque de ira destroza los objetos que se encuentran dentro de ella. Entonces, se sorprende al ver que estos objetos que acababa de destrozar habían recobrado vida, incluso sus deberes, que se transforman en un viejo rodeado de un coro de niños. Esta sería la primera parte.

 

En cuanto a la segunda parte, encontramos que su dormitorio se convierte en un jardín donde animales y plantas cantan que han sido torturados por el niño. Este intenta hacer las paces con los animales y las plantas, pero estos huyen a causa del daño que les hizo antes de que pudiesen hablar. El niño, al cual dejan de lado, llama a gritos a su mamá. Tras este acto por parte del niño, los animales se le echan encima terminando peleándose entre ellos, hasta que una ardilla se hiere y es entonces cuando el niño cura a la ardilla y acto seguido todos los demás se apiadan del niño, puesto que se desmaya del agotamiento. Finalmente, deciden ayudarle a volver a casa y cantan en abalanza al niño. La ópera acaba con el niño cantando “Maman”, mientras saluda a su madre.

Durante la representación, el niño es interpretado por una mezzosoprano, en este caso por las alumnas Florise Sbrancia y Carmen Lázaro. Por otra parte, la madre es representada por una contralto, Estelle Lucas. Además, algunos de los otros muchos personajes que aparecen son, por ejemplo, L’Horloge Comtoise, interpretado por el alumno Agustín Tato, Le Fauteuil, por Jay Rockwell o La Bergère, por Blanca Ruiz y Sara Russell.

Según testimonios de algunos alumnos que forman parte del taller de ópera, los ensayos fueron muy completos, tanto es así que, según afirman: “No podías faltar a un ensayo, si no perdías el hilo”. Hablan de una organización brillante en todos y cada uno de los ensayos, en los que, primeramente, se ensayaba con el pianista, quien hacía de repetidor y, por tanto, interpretaba el papel de la orquesta en versión reducida para piano, y posteriormente ya pasaban a ensayar con el resto de instrumentos en los ensayos pre-generales. También afirman que, acostumbrados a escuchar el piano únicamente, resultó “chocante” el primer ensayo con piano + instrumentos por el cambio de timbre y sonoridad.

Al clarinete encontramos a Josep Alós y David Marco; a la flauta a Paloma Gil; y a la percusión a Jaume Huerta, Gabriel López, Arnau Más y Victor Pérez. También son numerosas las palabras de agradecimiento a los profesores Nadia Stoyanova, Juan Pablo Hellín y Araceli Bergillos, los cuales, según dicen los alumnos del taller, han hecho un “trabajazo”, ya que han estado trabajando con ellos en cada ensayo y se han volcado en cuerpo y alma por sacar adelante a todo el equipo.

Cabe destacar también al maestro repetidor, Francesc Gamón, y a los pianistas Pablo García-Berlanga y Verónica Pastor, así como a Miguel Ángel Jiménez por diseñar el vestuario, a Ximo Rojo por la iluminación, a Andrea Lerma por diseñar el cartel y al productor ejecutivo Jaime Martorell. Y por supuesto, también cabe agradecer el trabajo y empeño realizado por parte de todos los miembros del coro, de los bailarines del CSDV, del equipo de peluquería y maquillaje del IES Cabanyal, de la regiduria ISEP-CEU, de la construcción escenográfica del IES Benicalap y, en definitiva, a todos los que lo han hecho posible.

Finalmente, llegó el día 5, día del estreno, y posteriormente las otras dos funciones del día 7. Se realizaron un total de 3. No cabe duda de que fue un éxito, pues el Auditorio se llenó de aplausos el final de cada una de las tres representaciones. En todos y cada uno de los participantes se podía ver dibujada una sonrisa de oreja a oreja que desprendía sacrificio, felicidad y satisfacción. ¡Enhorabuena a todos y todas!

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