ENTREVISTA A MARICARMEN GÓMEZ MUNTANÉ. Una vida dedicada a la musicología

Por Neus Sánchez

“Se tiene que pensar en una musicología, cuando se estudia en el conservatorio, que esté muy vinculada a la música práctica, que tenga una entidad propia pero que esté en función de la práctica”.

Maricarmen Gómez Muntané es una musicóloga especializada en el repertorio medieval y del Renacimiento, referente a nivel internacional en la especialidad. Estudió en la Universitat de Barcelona filosofía y letras así como piano en el Conservatorio Superior de Música del Liceo. Se doctoró en la Universitat de Barcelona. Ha obtenido las becas Humboldt y Fulbright. Ha sido profesora titular de la Universitat de Barcelona desde 1985, obteniendo la cátedra de Música Antigua en 1997. Ha sido docente invitada en multitud de universidades como la University of North Texas, la Universidad Autónoma de Madrid y la École Normale Supérieure de París, entre otras. Ha recibido numerosos premios entre los que destacan el Premio Nacional de Musicología en 1978 y el Premio Higini Anglès del Institut d’Estudis Catalans. Actualmente es miembro de The Academy of Europe y profesora emérita de la Universitat de Barcelona.

Maricarmen Gómez Muntané

Le agradecemos su amabilidad al ofrecernos esta entrevista durante su visita a las Jornadas de Musicología organizadas por el departamento de Pedagogía y Musicología del CSMV.

P: Es usted una eminencia en cuanto a musicología se refiere, pero ¿cómo se decidió a estudiar musicología?

R: Fue puramente casualidad. Es difícil porque una ya casi ni se acuerda. Cuando yo estudiaba no existía como tal la especialidad de musicología y solo había una asignatura sobre esto en el conservatorio. Hice esa asignatura también por casualidad, porque en aquella época había un gran movimiento estudiantil (finales del franquismo) y de vez en cuando cerraban tanto la universidad como el conservatorio. Y eso pasó cuando a mí me quedaban algunas asignaturas del conservatorio, entre las que estaba musicología. Yo estudiaba piano, pero a mí realmente lo que me interesaba era lo que había detrás; disfrutaba más leyendo libros que hablasen sobre los compositores y demás, que no estar estudiando el instrumento. Y fue la casualidad de estudiar esa asignatura, de estar yo acabando los estudios de la universidad y de ver la posibilidad que había de hacer una tesis doctoral en el CSIC, que tenía una unidad de musicología. También se dio la casualidad de que la persona que me dio la clase de musicología en el conservatorio era la que estaba en el CSIC. Entonces fue una mezcla de casualidad y vocación personal. En un inicio, no pensaba que me dedicaría a la musicología, ya que no había carrera, pero después te reorientas hacia lo que te gusta.

P: ¿Qué la llevó posteriormente a especializarse en música medieval y renacimiento?

R: También fue la casualidad, porque mientras acababa la carrera en el conservatorio también acababa en la universidad la carrera de filosofía y letras y eran planes en los que podías mezclar asignaturas y acabas sabiendo un poco de todo. Y haciendo la carrera de música pues ya vas viendo las cosas que te gustan: una asignatura de estética, algunas asignaturas de historia del arte… Yo había hecho unos cursos en el conservatorio que eran de música contemporánea, unos cursos específicos que no contaban dentro de la carrera, pero los hacían y a mí me interesaba. Incluso cuando hice la tesis en la universidad trataba sobre la música contemporánea. La música que me gustaba trabajar era la música de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.  Pero la beca que me daban era del CSIC y era solo para estudiar la música medieval ya que había un departamento de música medieval, porque en aquel momento el Instituto Español de Musicología no tenía becas debido a que no tenía vinculación directa con la universidad. Por tanto así fue como me acabe especializando en medieval. Fue el compositor Josep Soler, con el que coincidí en los cursos de música contemporánea, el que me dio el tema de la tesis ya que fue un tema que le hubiera gustado hacer pero que no había podido hacer.

P: ¿Cuáles diría que son los problemas más frecuentes a los que se ha enfrentado durante sus investigaciones?

R: Esto depende, es muy relativo. Problemas yo diría que no. Tengo que decir que siempre he tenido suerte y he encontrado las cosas que andaba buscando. Pero alguna vez sí que ha pasado de no poder tener acceso a algún tipo de información o documento por culpa, y por medio, de los curas. Nunca he tenido problema cuando he ido a un archivo publico o una biblioteca, normalmente siempre tienen los archivos a disposición, pero cuando ha sido con estos pues siempre ha habido algún tipo de problema. Aunque tengo que añadir que siempre he conseguido salir de estos problemas.

Hubo una vez en que pedí un archivo y me dijeron que no y que, en todo caso, tenía que ser el arzobispado el que intercediera por mí. Entonces escribí al arzobispado mencionando un artículo de la constitución que dice que todo el mundo tiene derecho a la cultura y fue entonces cuando me lo enviaron. Siempre hay que defenderse y no esconderse.

Otra dificultad, y de esta te irás dando cuenta, es que ser mujer es diferente de ser hombre. Y que dependiendo de los medios, aunque veas que en clase hay más mujeres que hombres, en los departamentos y puestos más relevantes pasa todo lo contrario, hay más hombres que mujeres. Y que es entonces cuando entras en una competencia en el mercado laboral, ya que no te lo pondrán fácil ni ellos ni ellas. Entre ellos es más fácil, pero si es con una mujer no se lo pone fácil nadie. Una mujer siempre suele tener que trabajar mucho más para poder conseguir lo mismo. Y estos son las dificultades que te puedes encontrar, que es la vida misma, no solo en la musicología.

P: ¿Qué función cree que debería ocupar la musicología en los conservatorios? ¿En su opinión, se proporcionan o se deberían proporcionar unos conocimientos “prácticos” a los alumnos que fueran útiles para la interpretación acorde con la investigación musicológica?

R: Tal como está estructurada la enseñanza en la Europa continental, en términos generales, tendríamos que decir que la musicología tiene más fuerza en las universidades que en los conservatorios. Cuando está en el conservatorio tendría que tener un aspecto diferente al que debería tener en la universidad. Y estas diferencias no se suelen dar.

En el conservatorio, la musicología debería estar directamente ligada al análisis musical, con función del intérprete, la organología… que no quita que también se dé historia. Pero en general cuando hablamos de musicología histórica es una especialidad que tiene que estar junto a una facultad de letras. Pero todo es relativo. Yo diría que se tiene que pensar en una musicología, cuando se estudia en el conservatorio, que esté muy vinculada a la música práctica, que tenga una entidad propia pero que esté en función de la práctica.

Hoy en día, en la especialidad, hay que ver hacía donde va y donde está el futuro. Yo me decantaría por pensar que el futuro va ligado a la informática, aunque siempre tendrá una vertiente histórica.

Los conocimientos prácticos para la interpretación acorde con la investigación musicológica se deben dar dependiendo de lo que se quiera hacer. Si te quieres dedicar a la música romántica, primero tienes que tocar un instrumento  con el que puedas tocar esa música y después hay que estudiar alemán, ya que si quieres estudiar el lied, las óperas o los textos de los autores y no te conformas con las traducciones, si las hay, es muy importante el conocimiento de la lengua. Las lenguas, considero que son una parte fundamental de la investigación. Y después, un mínimo conocimiento sobre la interpretación de las diferentes piezas también es necesario.

P: ¿Está trabajando en algún proyecto actualmente?

R: Sí. Este es el último año que tengo compromiso directo con la universidad porque una vez que te jubilas, y en mi caso te hacen emérita que ya es un título de por vida, mi universidad mantiene un compromiso de tres años, básicamente porque quedan algunas tesis colgadas, entonces para que dé tiempo a finalizarlas. A esto añadimos un compromiso de hacer algo con la universidad, que en mi caso es la coordinación de un volumen que saldrá publicado alrededor de abril- mayo. En este libro participan doce personas.

A parte también estoy corrigiendo diversos trabajos de musicología y doy conferencias, aunque ya me limito a darlas dentro de la península, como en febrero me voy a Lisboa. Mientras pueda seguir con el ritmo seguiré haciendo cosas y dando conferencias, ya dirá el cuerpo cuando tengo que parar.

P: Después de tantos años dedicada a la musicología, ¿cómo consigue mantener el interés y las ganas de continuar?

R: Sí, sí, son muchos años. Yo empecé la tesis con 23 años y ahora tengo 72, así imagina los años que llevo dedicada a esto. Es medio siglo casi dedicado a esto. Obviamente durante este tiempo los intereses van cambiando y eres más o menos activo. Si he conseguido estar tanto tiempo es porque siempre he hecho lo que me gustaba. Esto no quiere decir que siempre haya estado contenta dando las clases y haciendo los proyectos. Pero el trabajo, aparte de toda esta faceta docente, buscando en archivos y “moviendo papeles” siempre me ha gustado. Es una cosa que me da gusto hacer. A veces me han encargado alguna cosa que no me acababa de gustar, pero al final siempre lo haces porque como en la universidad depende la productividad, pues se hace. Esto no se delimita en la musicología, supongo que si preguntas a cualquier persona que porque ha continuado haciendo el trabajo después de tantos años la respuesta es la misma, que le ha gustado. Yo he tenido la suerte de poder trabajar en aquello que me gustaba. Y siempre van saliendo cosas que no te esperas y que  consiguen ir manteniendo esa ilusión. No hay ningún tipo de misterio ni secreto.

 

 

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